Hace ya unos añitos, cuando comencé a andar en esto de la blogosfera con mi Diario de un comunista gay, me encontré con numerosas opiniones encontradas acerca de mi ideología política y mi orientación sexual. ¿Cómo es posible que un gay se declare comunista si el comunismo, a lo largo de la historia, "ha condenado" la homosexualidad? Quiénes decían esto y ponían el grito en el cielo, aseguraban que los progres como yo somos incoherentes. Incluso se atrevieron a llamarme "tonto a las tres" desde un blog liberal y antiZP. En su día argumenté por qué me declaraba comunista, a la vez que hacía un repaso a la historia reciente del PCE y sus logros en cuanto a derechos LGTB. Pero la caverna mediática, que aprovecha cualquier oportunidad para denigrar a la izquierda, ha utilizado las últimas detenciones llevadas a cabo por el régimen cubano a seis homosexuales para justificar la homofobia del Partido Comunista. De ahí que vuelva a tratar este tema en mi blog.
En otro artículo que publiqué este año, relaté el apoyo que el comunismo ha dado al colectivo homosexual a lo largo de la historia: desde la legalización de la homosexualidad en Alemania o España hasta los grupos lgtb surgidos en el Partido Comunista de España y, en la actualidad, dentro de Izquierda Unida (grupo que ha celebrado unas jornadas en Valencia hace unas semanas y al que desde aquí fecilito por su lucha y tesón). Por todas estas razones muchos nos declaramos comunistas, gays y orgullosos, como lo es Nichi Vendola, político italiano que, en 2005, se convirtió en el primer presidente regional de la historia de la Refundación Comunista al vencer a un amigo de Berlusconi en la región de Puglia. Tiene 51 años, es periodista, poeta, comunista, católico y homosexual confeso.
Nacido en Terlizzi, pueblecito del sur de Italia, en el seno de una familia de católicos de izquierda, Nichi hizo la vida normal en los muchachos de su edad. Hasta que, a los 18 años, se enamoró de uno de sus profesores, y fue correspondido. La revelación de su diversidad -que él no quería vivir clandestinamente- motivó la ruptura con su familia, primero, y luego, con su pueblo. Pero, después de una fuga, Nichi volvió a casa, fue aceptado por sus padres, reemprendió los estudios y prosiguió su militancia en el partido comunista. Hoy afirma: "Conviene recordar más a menudo que entre nuestros enemigos está el capitalismo, pero también el machismo. Y que las relaciones de poder no sólo se dan en las fábricas sino en las alcobas, entre las sábanas de los homosexuales".
Y, para finalizar, no me gustaría pasar por alto la polémica entrevista que han concedido al diario El País un veterano comunista, Cayo Lara, y una joven afiliada. Esta última ha declarado que «la realidad cubana es la democracia más profunda que he vivido yo en cualquier país», y que «en España no hay una democracia garantizada». Su discurso es caduco, rancio y obsoleto. Y, lo peor de todo, es que opiniones como las que profesa esta chica han hundido al comunismo en nuestro país. Creo sinceramente que el comunismo sólo puede ser real en una democracia. De lo contrario, sólo sería una dictadura y éstas son siempre igual de represivas y criminales, sin que importe el color.
En otro artículo que publiqué este año, relaté el apoyo que el comunismo ha dado al colectivo homosexual a lo largo de la historia: desde la legalización de la homosexualidad en Alemania o España hasta los grupos lgtb surgidos en el Partido Comunista de España y, en la actualidad, dentro de Izquierda Unida (grupo que ha celebrado unas jornadas en Valencia hace unas semanas y al que desde aquí fecilito por su lucha y tesón). Por todas estas razones muchos nos declaramos comunistas, gays y orgullosos, como lo es Nichi Vendola, político italiano que, en 2005, se convirtió en el primer presidente regional de la historia de la Refundación Comunista al vencer a un amigo de Berlusconi en la región de Puglia. Tiene 51 años, es periodista, poeta, comunista, católico y homosexual confeso.Nacido en Terlizzi, pueblecito del sur de Italia, en el seno de una familia de católicos de izquierda, Nichi hizo la vida normal en los muchachos de su edad. Hasta que, a los 18 años, se enamoró de uno de sus profesores, y fue correspondido. La revelación de su diversidad -que él no quería vivir clandestinamente- motivó la ruptura con su familia, primero, y luego, con su pueblo. Pero, después de una fuga, Nichi volvió a casa, fue aceptado por sus padres, reemprendió los estudios y prosiguió su militancia en el partido comunista. Hoy afirma: "Conviene recordar más a menudo que entre nuestros enemigos está el capitalismo, pero también el machismo. Y que las relaciones de poder no sólo se dan en las fábricas sino en las alcobas, entre las sábanas de los homosexuales".
Y, para finalizar, no me gustaría pasar por alto la polémica entrevista que han concedido al diario El País un veterano comunista, Cayo Lara, y una joven afiliada. Esta última ha declarado que «la realidad cubana es la democracia más profunda que he vivido yo en cualquier país», y que «en España no hay una democracia garantizada». Su discurso es caduco, rancio y obsoleto. Y, lo peor de todo, es que opiniones como las que profesa esta chica han hundido al comunismo en nuestro país. Creo sinceramente que el comunismo sólo puede ser real en una democracia. De lo contrario, sólo sería una dictadura y éstas son siempre igual de represivas y criminales, sin que importe el color.

